La Katana de OccamBlogalia

Entre el suicidio y la redención, ... (pero de esta vida) dislates de un escritor de Ciencia Ficción, de un Astrónomo, de un ateo y de un escéptico... Locuras...¡Pero que racionales!

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*Irregularidad * 2002-03-12



Había mas posibilidades de que las cosas salieran mal que lo contrario. Como en todo. ¡Que gracioso!

Gugol estaba esperando que terminara la conexión de la computadora y así comprobar si había pasado su período de esquizofrenia cuando con el codo de su tercer brazo izquierdo contaminó toda la sala de muestras, echando a perder el trabajo de todo un mes. (Sin querer, espero).

Gugol era un nativo de una estrella desconocida para el hombre, que se había descubierto tardíamente porque no estaba en los mapas estelares y los astrónomos decidieron que no existía. Así que, hasta el día veintiséis de mayo de 2096, cuando llegaron las señales de radio procedentes de la estrella Robal, paso desapercibida, y luego no se concebía que fuera desconocida.

Los robalestres, (odiaban el término robalitas), se ganaron los recelos de toda la raza humana en cuestión de minutos, y el cariño en cuestión de décadas.

Sucedió al descubrirse el inocenciómetro, (dispositivo que medía la capacidad para el mal de las razas inteligentes), los robalestres marcaban 0 en el aparato, había algo que los inhibía para hacer daño a los seres humanos.

Luego se descubrió; en su espectro de visión las pautas caloríficas de los seres humanos adquirían una figura variante que se identificaba con sus escasos reproductores trisexuales, tan cuidados y mimados por su raza.

Bien, estábamos a salvo por un condicionamiento impuesto por la madre naturaleza durante seis mil millones de años. ¡Ah!, para su raza fue el fin, (casi), porque mil millones de robalestres buscaron cada uno a un terrícola, o terrestre, con quien compartir su vida.

No hubo problema, porque su aura se satisfacía con la proximidad siendo unos excelentes compañeros en cualquier situación imaginable.


Logré convencer a la computadora que yo no quería aterrizar bajo ningún concepto, así que se lanzó en un picado de 18g hacia el espaciopuerto de Al Manibzind.

Estuve casi cuatro minutos inconsciente y lo primero que vi al despertar fue el rostro increíble de Gugol. Era una curiosa mezcla de plátano maduro, (vulgo banana), con gato hidráulico y el equivalente tentacular de una franca y preocupada sonrisa.

- ¿Estás bien?

- ... lo parió!

- ¿A la computadora?- preguntó gugol ingenuamente.

- No, al conservador de alimentos. ¿Qué esperabas?

- Que la hubieras arreglado, como te dije en los últimos quince megaparsecs.

Me callé, tenía razón.

Había comprobado todos los sistemas de trasvase de información de la central galáctica. ¿Quién hubiera resistido semejante tentación? "LA SABIDURIA DE LA GALAXIA POR 24 cénts.. DE CREDITO", decía el cartel. Conecté los absorbedores, puse la moneda en la ranura y "Vôilà", ¡Maravilla!, La sabiduría de la galaxia...

Tres termodínamos, seis hileras de cristales y diecisiete kgs. de cerebro de ballena azul tirados al convertidor másico energético.

¿Quién iba a imaginarlo? Por cierto, había mas posibilidades que las cosas salieran mal que lo contrario. ¡Que gracioso!

Nos dimos cuenta que algo no funcionaba bien cuando el "Servidor" se acercó demasiado al agujero negro Delta Orionis, prohibido a todas las naves sin rematerializador.

Nunca habíamos tenido uno, por el precio, nada barato, por cierto, y porque nuestro cerebro no podía medir todas las posibilidades a tiempo.

María Clara, (insistía en usar ese nombre), tenía una extraordinaria capacidad para encontrar asteroides ricos en Zoenergita. Aún con su impresionante registro de aciertos plenos, no me sentí muy inclinado a creerle cuando enfiló directamente a Delta Orionis con el pretexto del mineral.

Por tres motivos:


1) Insistía en que se lo llamara J.S. Bach.

2) Delta Orionis es un agujero negro.

3) El humo que salía de los bancos de memoria, apenas permitía respirar con filtros.


Así que tomamos control manual y trazamos una espiral de escape lento hacia la zona de libertad gravitatoria.


Al Manibzind es una ciudad increíble. Ocupa todo el planeta, seis veces mas chico que la tierra pero tan rico en minerales que su gravedad es de 1.6, y está considerado la cloaca mas limpia de la galaxia inmediata.

A los seres humanos se nos exige juramento de castidad, pero Gugol tuvo que presentar 170 certificados de inmunización, sin contar 16 renovaciones que tenía vencidas.

No había ninguna raza nativa de Al Manibzind, pero los casi 5/6 de la población estaba compuesta por renacuanoides gracilis, lo que hacía del planeta un gran campo de juegos para los individuos de toda raza que en estado adulto llegara a medir mas de un metro y pesara aproximadamente quince kilos. Lo que en realidad hacía del planeta un gran caos sempiterno y un tanto ridículo armatoste de formas variadas y cambiantes, como una gran obra de teatro en que se barajaran los actos entre telón y telón.

La calle principal es una avenida de dieciséis kilómetros de ancho que rodea el ecuador transitando en un solo sentido, de tal manera que si alguien quiere retroceder mas de cien metros debe recorrer 6665.9 kms. (Aún cuando se ha querido modificar esto, el gremio de taxistas, el mas fuerte del planeta, se opuso enfáticamente ante el peligro de su mayor fuente de ingresos).

Fue lo que le pasó a Gugol, le llevó mas de nueve horas llegar al hotel donde lo esperaba. Apenas si tubo tiempo de bañarse en amoníaco y salir a buscar a nuestro contacto.

Según María Clara, el mensaje, recibido mientras cazábamos un asteroide particularmente esquivo, era del señor Romualdo Rodriguez de Armándula, un abtrusoide del sistema de la estrella Zambomba, (todo según su propia traducción).

Cuando llegamos, nos bañaron, desinfectaron, esterilizaron y algunas otras cosas que el pudor no permite expresar públicamente.

Don Romualdo recibía en su estudio en forma de icoesaedro truncado construido en un solo bloque de zoenergita, lo que podía mantenerlo vivo por tiempo indeterminado si no salía de allí, o centuplicar su existencia si pasaba de una a tres horas diarias dentro.

Desde mi punto de vista era perfectamente humano si olvidamos la carencia de ojos, las antenas, los cilios en el cuerpo de oruga, sus placas óseas endoesqueléticas y la cola con dos púas. (Después averigüé que eran su cerebro).

El estudio estaba ubicado en Meridiano 1 y Zig-Zag; que era una gran grieta que se había producido por derivación de tectónica de placas, rellenándose para servir de atajo.
Algunas de las antenas de Don Romualdo silbaban llamando nuestra atención.

- Necesito que busquen algo para mí.- dijo, y esperó.

Ahí según el ritual conversacional dijimos a dúo:

- Sí señor.

- Que los hará ricos.-prosiguió e hizo una pausa.

- Por supuesto señor.

- Y famosos.

- Gracias señor

No voy a aburrirlos con semejante sarta de disparates, ni a contarles cuantas veces tuve que pegarle a Gugol para que no se durmiera.

Cuando llevábamos seis horas de conferencia llegamos al meollo del asunto en cuestión:

- Y bienaventurados.

- Buen Señor.

- Una repentina carencia de materia está doblando el universo sobre si mismo.

- ¿Y?- no entendía.

- Eso lo dejará bidimensional.

- ...?- seguía sin entender.

- Morirá toda criatura viviente.

- ¡Ah!- ahora sí entendía.

- ¿Qué espera de nosotros?- intervino Gugol.

- Que rellenen esa franja de universo de seiscientos teraparsecs en ciento sesenta y cinco años, mínimo.

- ¡Ah!- dijo Gugol.

- ¡Ptuaj!- dije cuando un chorro de agua penetró violentamente mis narinas y laringe.

- ...no es un estorbo, es un simple desmayo.-dijo Don Romualdo, y agregó:- La pareja anterior falleció de la impresión cuando le comuniqué la noticia.

* * *



No podía creer que hubiéramos aceptado semejante tarea, Gugol sin embargo, no estaba tan pesimista.

- Mírale el lado bueno, somos de los pocos que sabemos que nuestro universo está en camino de su destrucción.

- ¿Eso es lo bueno?

- No te quejes, podría ser peor.

- Un ejemplo.

- Podrías estar casado.

Me callé, tenía razón.

Llevábamos casi treinta años trabajando y la cosa evidentemente no tenía remedio, si bien había tiempo.

Al ritmo actual de plegado la situación sería crítica quizás dentro de un millón de años, milenio mas o menos.

* * *

En otra perspectiva de tiempo unas manos doblan la tela del espacio una y otra vez, guardándola en un maletín.



En un lugar extraño, tan ajeno al tiempo, como al espacio, servido por dimensiones distintas y por sucesiones incomprensibles, una Voluntad mueve entidades y entes con fines inaprehensibles.

Los diálogos son impensables, pero una atrevida traducción sería:



- ¿Se encargaron de asunto?-1.

- Ya está hecho.-2.

- ¿Recibieron alguna queja?-1.

- Ninguna, los infantes quedaron conformes.

- ¿Renovaron la garantía?-1.

- Por supuesto.-2.

- ¿Tiene usted el nombre de los suscriptores?

- Stern.-2.

- El nombre de los niños de la familia que cambiaron el pliego.

- Dios y Satán Stern.





T.I.T.

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