La Katana de OccamBlogalia

Entre el suicidio y la redención, ... (pero de esta vida) dislates de un escritor de Ciencia Ficción, de un Astrónomo, de un ateo y de un escéptico... Locuras...¡Pero que racionales!

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*El Caso del Bien y el Caso del Mal.* 2002-03-06





Apenas habían pasado unas horas desde que el insólito hombre se había acostado a dormir luego de algo así como años de no-reposo, si-juerga.
En la pared que estaba a la derecha de la cama plegable había colgado y enmarcado un formidable daguerrotipo de Asdrúbal Rizzi, con su increíble «moustache» y la inefable y mefistofélica perilla.
Por supuesto no escuchó el timbre, ni los golpes en la puerta, cuyas letras negras pintadas sobre el vidrio rezaban escuetamente: «Pastrana & Rizzi Inc.»
Al fin, harto, Rizzi utilizó la llave del estudio y entró temeroso del atroz sistema de defensa con que contaba el pequeño pero seguro hábitat.
Luego de sortear con increíble suerte-pericia el foso de los cocodrilos, los dardos envenenados y las descargas láser, quedó pegado en el papel pegamoscas de la falsa alfombra que estaba alrededor de la cama de Pastrana.
-»¡Quel charme!»-dijo candorosamente, a lo que aulló: ¡MERDE!
Desplazado en, y, por el aire de la exclamación a más de cientoveinte Km/h, solamente el legendario brazo derecho de Pastrana lo salvó de estrellarse contra la pared, pero no, (¡que creían!), de quedar aprisionado en el papel pegamoscas.
- Too, too, too.-(Exclamación tribilinesca, «as usual»).
- Lo logré cretinoide,- y agregó triunfal.-¡JA!
La semana anterior habían, nuestros robustos héroes, desbaratado una banda de contratistas, asesinos a sueldo, mediante el sencillo procedimiento de revivir a las víctimas; con lo que minaron la confianza de los killers hasta que éstos empezaron a dudar de la eficacia de las armas que usaban al punto de dispararlas contra sus propias cabezas. (Que me vengan después con la magia de la T.V.)
Lo único poco claro del caso había sido el suicidio masivo de catorce respetables hombres de negocios y el encierro de veintiséis personas en el manicomio que dicen, todavía, haber sido resucitadas por «Dios & Reanimator», de curioso parecido con nuestros deificados héroes. Esto había sido la semana anterior.
Alguna de las cosas que habían demorado una semana a Pastrana & Rizzi con esa banda que había hecho de las suyas por mas de cuatro años era la pasión insana que habían despertado en Rizzi, una serie de abtrusidades matemáticas que sólo una persona en el mundo fingía, (y no siempre con éxito), entender.
Rizzi estaba empeñado en demostrar matemáticamente, de alguna ignota manera, que el mal no existía. Pastrana estaba dispuesto a intentar, de cualquier forma, que no llevarán jamás a Rizzi al manicomio.
¡Descansad tranquilos, Oh Lectores!

* * *

Todavía pegados al papel.
Rizzi empezó a recitar, con potente voz de barítono.
- Delta erre a pe de equis menos la integral del diferencial de D por a equis mas uno, si la variable adquiere infinitos valores se transforma en una matriz, cuya imagen especular es esta función que traducida dice que el crimen no existe, y cuyo trazo es algo así...
Con lo que abrió una hoja de un Watman que llevaba en el bolsillo de monedas del vaquero y luego de un minuto de desdoblar el impresionante folio, apareció.
Y «era» algo así:

|||
( . . )
----------------
! !
! !
! !



- Esto- dijo Rizzi- hará que toda persona que lo vea desista de cualquier idea mala o perjudicial, ya sea para sí o sus semejantes.
Como observando el despegue del Discovery, Pastrana dijo:
- ¡Lo parió!- y agregó- No me siento mucho mejor. (Siempre él mismo).
- Como lo suponía, sos inmune.- dijo Rizzi confiado.
- ¿Y vos?- Pastrana desconfiado.
- Yo también.- Rizzi confiado.
- ¿Lo probaste?- Pastrana tembloroso.
- No. -dijo con acento nasal.
Que nadie piense que dos entrañables amigos se pelearían por semejante ridiculez. No podían hasta que se despegaran del papel pegamoscas.
Pasaron tres horas hasta que nuestros genios advirtieron que si Rizzi se sacaba los zapatos y Pastrana las medias podían desactivar las trampas y probar las quiméricas gráficas; luego de recuperar sus zapatos.
La primera parte de la prueba era bastante sencilla...
- Quiero una audiencia con el señor presidente.- dijo Rizzi autoritario.
- ¿Perdón?- burócrata incrédulo, (sinónimo de acalambrado).
- Rizzi de P. & R. Inc. quiere verlo.
- ¿Te parece?- Dijo Pastrana en voz baja.
- Seguro, no hay peligro. Si es buena persona, no le va a pasar nada, sino, cuanto mas corrupto, mas espectacular el cambio. Está por acá. -Dijo, y empezó a hojear una libretita de tapas negras con casi tantas integrales y diferenciales como átomos.

* * *


Mientras le lanzaba la tercera ushiro al chopswey de cerdo que había pedido, Rizzi gargajeó:
- Lee el diario.
Pastrana con voz de noticiero y aliento a camarones empanados con salsa agridulce:
- “RENUNCIA PRESIDENTE Y SE CONVIERTE AL BUDISMO”
En ese momento el chopswey sacó un nunchako y el juez lo descalificó, con lo que Rizzi pudo, por fin, comerlo.
- Esto es una demencia.-dijo Pastrana que ni siquiera estaba extrañado.
- No. Te dije que funcionaría.
Lo que sucedió a continuación parece muy poco creíble, fue como si todo el mundo, TODO, se hubiera dedicado a convertir a todo el mundo.
Sesenta y seis estados cambiaron sus banderas en las primeras veinticuatro horas, el resto del mundo en las tres horas siguientes.
Se podía ver la función de Rizzi en casi todos los lugares, imaginables o no. Rollos de papel higiénico, tapas de inodoro, en la calzada. En graffittis. Debajo de las tapas de alcantarillas y en el reverso de las monedas. Y hasta en la plaquita de alguna casa de la calle Berro.
Sin embargo, un uno por millón era inmune; y lo peor de todo, esas cinco mil personas no eran lo que se dice “gente de charme”, un “cul de sac” sociológico.
Con todo había algo por lo que cualquiera hubiera vendido su carné de socio de la “Sexual Maniac Club Free Asociation”.
La inmunidad total se había dado en sólo dos personas, el “resto” de los inmunes padecían de una forma virulenta de Agorafobia, con ataques eupépsicos, (sea eso lo que quiera que sea), de acrofobia.
El miedo a las ágoras, (¡quel inconaissance!), no era importante, pero la acrofobia, ¡Ah la acrofobia!
El gusto por la diversión no se había visto afectado por la ecuación de Rizzi, así que se empezaron a capturar acrófobos inmunes para subirlos a las montañas rusas, escuchar sus gritos y ver sus desesperados ademanes en funciones de seis horas diarias y ocho los fines de semana. Todas las funciones terminaban con una vuelta final después que los acrófobos besaban el suelo.


* * *


- Esto no puede seguir así, hace tres meses que no tenemos un solo caso coherente.- dijo Pastrana preocupado.
- Es que “vous” cree que necesitamos plata cuando podemos robar toda la que queremos.
Pastrana: mirada “as usual”, no podía creer tal cretindad.
Como siempre Rizzi lo sorprendió:
- Ya sé, temés la insinapsis como a tu propia miseria...
- ...

- Y a la muerte por aburrimiento.
- Estoy impresionado. -Pastrana impresionado.
- No os preocupéis insensato, puedo solucionar todo.
Desde entonces Rizzi desapareció. Se habló de su conversión en Dalai Lama, de su viaje a Marte, y un sinfín de otras situaciones en las que se documentó su presencia, sin embargo fue un enflaquecido Marcelo, de ojos surcados por rojas venitas, el que apareció en Pastrana Rizzi Inc.
- Lo logré cretinoide.- y agregó triunfal-¡JA!
- ...
- La expresión matemática de la fórmula era:

! !
! !
! !
----------------
( . . )
|||



Luego de pensar como poner en conocimiento de todo el mundo la gráfica, Pastrana hizo una llamada telefónica. Rizzi se había echado a dormir.
- Hola, ¿The Holograms Company Interespatial?
- ...
- Les mando el siguiente mensaje, proyéctenlo veinticuatro horas sobre el ecuador celeste a seiscientos mil kilómetros de la superficie.
- ...
- Bien, bien. Despreocúpense del precio. Cárguelo al F.M.I. ellos estarán satisfechos con que todo vuelva a la normalidad.
- ...
- De nada- dijo y colgó el teléfono.
Miró la limpia oficina, cruzó los brazos detrás de la cabeza y los pies sobre el escritorio; y se durmió.
Veinticuatro horas mas tarde lo despertó el ruido de las sirenas y algunos disparos. Se desperezó y se dirigió hacia la cama para seguir durmiendo.
Conectó las trampas, saltó sobre el papel pegamoscas y se arrebujó en la cama.
- “Quel Charme”- murmuró a medio bostezo, y ante la segunda salva de disparos agregó- "¡Merde!"



The Maker of Universes & Ludo.

Enviado por escepticismo a las 19:22 | 0 Comentarios | Enlace


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